Contrato conmigo misma
¿Qué pasa cuando te da miedo tu propia historia?
Siempre me encanta ver a la gente tan emocionada cuando llegan noviembre y el nanowrimo. Ver cómo se preparan para ese mes, cómo lo viven. Ver los avances y emocionarme con ellos como si fueran míos. Pero noviembre no es mi mes de mayor inspiración. Es algo que sé y, aunque soy creativa (o lo intento) todo el año (siempre que mi cabeza quiera), mi mes es mayo. Cuando empiezo a superar la astenia primaveral y los días son largos, pero aún puedes salir a la calle sin achicharrarte.
Hace unos años me propuse un reto al que puse nombre y compartí con el mundo. EverydayMay.
El nombre es tan obvio como lo que significa; permitirnos un rato para crear todos los días durante el mes de mayo. Ese año terminé un proyecto que jamás he vuelto ni siquiera a releer.
Los siguientes años he seguido repitiendo el reto pero solo para mí. He seguido escribiendo y dibujando historias. Y los últimos meses empecé a compartir las cosas ‘pequeñas’. He compartido pensamientos que a veces rebosan mi cerebro, y he puesto colores a lo que no sabía cómo decir.
He escrito proyectos nuevos, cuentos, relatos. He bocetado historias y he dibujado escenas sin contexto que a veces me vienen a la mente. Sin embargo, me sorprendo a mí misma pensando muchas, muchas veces en una casa azul en lo alto de un acantilado, y una carta. La historia que escribí ese ‘primer’ mayo.
Nunca he sentido la curiosidad suficiente como para releerme. O eso (me) digo. Porque te confieso que también hay algo de miedo. De evitar las dudas, las discusiones conmigo misma. La autocrítica destructiva. Es uno de los principales motivos por los que me llevó tanto tiempo atreverme a publicar aquí mi primer artículo, y por lo que muchas veces no subo según qué cosas a Instagram.
Pero igual ha llegado el momento…? La verdad es que no tengo intenciones más allá de pasarlo bien y aprender. No quiero presionarme ni convertirlo en obligación. Pero sí quiero intentarlo. Regalarme ese tiempo para mí misma y mis proyectos. Escuchar a ese cosquilleo que siento en los dedos. Sin pensar en el futuro ni sentirme culpable por ‘crear por crear’ o sin que tengan un fin claro y real.
Así que amiga, con toda esta verborrea supongo que lo único que quería era contarte que me he propuesto crear ‘everyday’ en ‘may’, y hacer de esto un contrato conmigo misma.
Y si te quieres unir, espero ver tu contrato contigo misma firmadito también.



